Iconografía y mitos

En los Sueños aparecen algunos elementos muy unidos a la tradición japonesa, especialmente al aspecto animista del sintoísmo, la religión originaria de Japón, y en la que las fuerzas naturales, dioses o kamis, se pueden encarnar en animales e incluso en objetos inanimados. Esta aceptación de que en un mismo plano de realidad conviven lo visible con lo invisible, los espíritus con el mundo material, ha llegado hasta nuestros días. Así en la literatura y cinematografía japonesa lo extraño, lo fantasmal (por usar un término occidental) se encuentra a nuestro lado. Y no tiene por qué ser negativo ni positivo. Simplemente hace lo que tiene que hacer, como la naturaleza. Sin dramatismo.

Kitsune o zorro. En Japón representa el espíritu del bosque, pero es también el que  vela por las aldeas donde viven los humanos. El zorro es inteligente y sus conocimientos se incrementan con la edad, así como sus colas. A mayor número de colas mayor poder, siendo el zorro de nueve el más poderoso y sabio. En realidad se trata de un mito común a una gran parte de Asia, ya que existen historias sobre estos animales mágicos en India, China y Corea, aunque en estos últimos países su carácter es maligno.

Existen dos clases principales de kitsune. Los zenko son benevolentes y celestiales, están asociados con el dios de la fertilidad Inari y sus estatuas se encuentran en muchos templos sintoístas. Los yako (literalmente zorros de campo, muy posiblemente los que aparecen en el primer sueño de Kurosawa) son salvajes y tienden a ser traviesos y caprichosos.

Entre los poderes que se les atribuye está el metamorfosearse como humanos, sobre todo con formas femeninas, lo que a veces convierte a estos en víctimas de sus gamberradas. Pero en general la convivencia con ellos es armónica y en algunas leyendas se convierten en esposas y amigas fieles.

Existe un juego tradicional llamado kitsune-ken similar al piedra, papel o tijera, pero las tres posiciones de la mano significan zorro, cazador y jefe de la villa. El jefe de la villa gana al cazador porque lo supera en jerarquía; el cazador gana al zorro porque le dispara; pero el zorro gana al jefe de la villa porque lo hechiza.

Hina Matsuri: El tres de marzo se celebra el Festival de las Muñecas, una fiesta para pedir a los dioses felicidad y salud para las niñas, muy unida a la primavera. Comen dulces de arroz hina-arare y hishimochi, beben shirozake y degustan sushi.  Además desde unos días antes se exponen en las casas muñecas con kimonos tradicionales, colocadas sobre una plataforma. Se considera que contribuyen también al buen matrimonio de las chicas, pero hay que retirarlas rápidamente después de la fiesta o podrían tardar en casarse.

Yuki onna: Tercer sueño. La mujer de la nieve es un espíritu o yokai que aparece en las tempestades para arrastrar a los hombres hacia la muerte con su fantasmal belleza. Sus leyendas la presentan como un personaje despiadado, pero con el paso de los siglos es una figura que se ha humanizado, condenada a vagar eternamente en soledad, capaz incluso de amar. Es un personaje habitual de mangas y animes.

Túneles. En muchas obras japonesas son puertas a otra realidad, representan el viaje a través de la oscuridad y nunca está muy claro que puede aparecer al otro lado. En el caso del cuarto sueño de Kurosawa el túnel representa el paso entre la vida y la muerte de una forma casi inconsciente. Otro ejemplo cinematográfico del túnel como puerta a otro mundo se encuentra, por ejemplo, en el Viaje de Chihiro de Hayao Miyazaki.

El efecto insular. El hecho de que Japón esté constituido por una serie de islas y que millones de personas puedan quedar atrapadas en ellas en caso de cataclismo es una idea recurrente en la literatura y el cine  japonés. De naturaleza volcánica, amenazado  por terremotos y ciclones, asolado tras la segunda guerra mundial, Japón es a la vez el hogar, el orgullo y la condena de los nipones.

En el sexto sueño quienes intentan huir de la radiación llegan hasta el mar y no pueden seguir más lejos. En el libro “El hundimiento de Japón” de Komatsu Sakyo, el país se sumerje a gran velocidad y no hay posibilidad de salvar más que a una parte de sus millones de habitantes, que se plantean en qué lugar de la tierra instalar una nueva colonia. La última versión para cine fue en 2006, dirigida por Shinji Higuchi.

Oni. Es el ogro del folklore japonés. En el séptimo sueño aparece como un mutante tras un holocausto nuclear. Grandes, fuertes y de aspecto fiero, poseen cuernos y el color de su piel varía. También su personalidad: pueden ser malvados pero algunos ayudan a los humanos, si estos son buenas personas.

Longevidad. Fukurokuju (de fuku “felicidad”; roku “abundancia” y ju “longevidad”) es uno de los Siete  dioses afortunados en mitología japonesa. Aunque en el último sueño no aparece este kami si que podemos imaginar su influjo en esa idílica aldea donde pueden vivir más de cien años, la auténtica riqueza se entiende como estar en armonía con la naturaleza sin malgastar sus recursos y la felicidad acompaña hasta en el muerte.

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