Manga y anime contemporáneos

Con treinta y una películas a sus espaldas y una larga lista de premios internacionales –entre los que destaca, sin duda, la proeza de haber ganado el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia, primer galardón concedido en Occidente a un cineasta japonés-, Akira Kurosawa es uno de los nombres fundamentales del cine japonés.

Gran amante de la pintura –como podrán comprobar en la magnífica exposición de dibujos que presentamos, Kurosawa ha sido etiquetado como uno de los cineastas japoneses más occidentalizados. Sin embargo, fue un profundo conocedor de la tradición y de la cultura japonesa, y supo utilizar en la gran pantalla muchos de los recursos que ésta le ofrecía.

Siguiendo la división japonesa tradicional para clasificar las películas, la obra de Akira Kurosawa se puede dividir en gendaigeki –películas de temática contemporánea- y jidaigeki –película de época. A pesar de que el autor abordó ambos registros profusamente, sin duda es más conocido en Occidente por las películas del segundo grupo, con títulos como Rashōmon, Ran o Los siete samuráis.

Curiosamente será también este grupo de películas el que tenga un gran impacto en el mundo del manga y del anime. Así, en los años noventa se editó una serie de mangas que adaptaban al papel algunos de los largometrajes del director, firmados por renombrados mangakas –dibujantes de manga- de la época.  Éste fue el caso de Fujiko Fujio A –conocido fundamentalmente por Doraemon- y su adaptación de Yojimbo, de Takao Saitō –autor de Golgo 13- con los dos tomos dedicados a Los siete samuráis o de Gōseki Kojima -El lobo solitario y su cachorro- con su versión de Trono de sangre.

Pero ha sido en el anime donde se ha visto de una forma más rotunda la influencia que Akira Kurosawa ha tenido y tiene dentro del cine japonés. No sólo por el hecho de que Katsuhiro Ōtomo llamara a su obra más importante, Akira, en forma de homenaje a uno de los grandes maestros del cine; sino que otros autores o series utilizarán elementos de su obra de una forma más directa.

Así, encontramos adaptaciones al anime de dos de las obras cumbre de Kurosawa, pero ambientadas en épocas diferentes. En el caso de Kaze no Yojimbo (2001) se presenta un Japón contemporáneo en el que un joven presencia los extraños sucesos ocurridos entre dos bandas rivales de un pueblo, mientras busca a un hombre llamado Genzo Araki.

Por su parte, Samurái 7 (2004) ofrecía una revisión más radical de Los siete samuráis gracias a la adaptación de la historia al género mecha en un mundo a medio camino entra la fantasía y la ciencia-ficción.

Con todo, es indiscutiblemente en las obras de los cineastas Hayao Miyazaki y del recientemente fallecido Satoshi Kon donde se puede apreciar de una forma clara e imaginativa la influencia y el homenaje a la figura de Akira Kurosawa.

Kon no sólo recrea de forma magnífica uno de los pasajes de Trono de sangre en Millennium Actress sino que hace que uno de los protagonistas de su último largometraje, Paprika, se convierta en el propio Kurosawa para explicar nociones cinematográficas. Mientras, Miyazaki, amigo y gran admirador del director de Yojimbo, se aproxima al cine de Kurosawa a través de la temática. Asuntos como la iniciación, la importancia del aprendizaje o la relevancia de la responsabilidad individual que conlleva la vida en sociedad suponen algunos de los puntos clave que marcan los discursos de ambos realizadores. Circunstnacia a la que se añade el pequeño tributo que Miyazaki rinde en la secuencia de apertura de La princesa Mononoke, que comparte coincidencias con el arranque de Ran.

El apego del anime a la obra de Kurosawa es, por añadidura, un camino de ida y vuelta puesto que el propio director se había manifestado como admirador de algunas figuras del mundo animado. Muestra de ello es el apasionamiento con el que Kurosawa ha hablado de las películas de Miyazaki, o el hecho de que decidiera escribir un guión para ser llevado al anime.

Con el título de The Masque of the Black Death, y adaptado de un relato de Edgar Allan Poe, el film debería haber sido dirigido por Osamu Tezuka, creador de Astroboy y conocido dentro y fuera de Japón como “el dios del manga”. Por diversos motivos, el proyecto quedó paralizado hasta que, hace dos años, se anunció la puesta en marcha del mismo con el objetivo de estrenarlo en 2010, coincidiendo así con el centenario del nacimiento del cineasta. Sin embargo, esta nueva tentativa parece haber caído en el olvido y nada nuevo se ha vuelto a saber sobre ella.

Con el taller Storyboards de Akira Kurosawa: manga y anime contemporáneo, pretendemos acercarnos al universo animado japonés para entender qué son el manga y el anime, cuáles son los datos clave de ambos formatos, quiénes son las personalidades y cuáles las obras relevantes, y qué vinculación tienen con el cine y con la obra de Akira Kurosawa en particular.

A través de clases teóricas y prácticas nos gustaría acercar al público a la riqueza y diversidad que ofrecen en manga y el anime contemporáneo.

Laura Montero Plata

 

Imágenes: Kurosawa en Paprika de Satoshi Kon.
Los siete samuráis de Takao Saito.
Kaze no jojimbo.
Secuencia secuencia de Millennium Actress.
Storyboard de la Princesa Mononoke.
Cartel de The Masque of the Black Death.

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